En ‘El cielo de los dinosaurios’ hay tiempo para el amor

«No recordaba cómo había comenzado aquel enamoramiento. Aquella, podría llamarla, locura. Esa profunda emoción de saber que, al fin, había hallado al ser complementario, a esa figurada media naranja con la que uno está dispuesto a pasar el resto de su vida.

Un día descubrí que me embargaba esa oscura sensación que no se sabe muy bien de donde viene, pero que cuando penetra es capaz de romper todas las barreras.

Y ciertamente eran muchas las barreras. Y de todo tipo.

Yo era consciente de la dificultad de aquella relación, hasta entonces oculta, pero que cuando se hiciera pública provocaría, seguro, un escándalo no solo entre mis compañeros de claustro, sino también entre los propios alumnos.

Y lo entendía. Lo entendía a la perfección. La diferencia de edad, los distintos caracteres, yo sensible y cultivado, ella primitiva y espontánea…

Pero eso es lo que tiene el amor, que cuando llega rompe todas las barreras (creo que eso ya lo dije antes), derriba todos los diques, salta por encima de todas las convenciones.

Ellos no podían comprenderlo, y yo lo aceptaba.

Pero eso no fue óbice para que me sentara tan mal la frase despectiva del portero de aquel hotel que me dijo, con los ojillos apretados y la voz envenenada:

– Usted nunca entrará aquí acompañado de esa hembra de Velociraptor

«Amor» es uno de los relatos que componen El cielo de los dinosaurios, la antología de cuentos inspirada en dinosaurios de Vicente García Oliva. Una divertida obra que tiene como punto de partida e hilo conductor el famoso microcuento de Monterroso: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí».

Por todos los relatos de este cuentario, una serie de cuentos en forma de bestiario o un bestiario en forma de cuentos, se pasean dinosaurios y personas para repasar temas como el destino, las ilusiones, el amor, el odio, el deber, la deshumanización de nuestra especie, etc. de una forma a veces irónica, a veces entrañable y siempre divertida.

El cielo de los dinosaurios ya puedes encargarlo en tu librería habitual, proporcionando a tu librer@ el ISBN 9788420558660, o también se puede comprar desde casa en nuestra web, Amazon o Casa del Libro, así como en eBook por solo 3,95 euros.

Ilustración de César de la Morena y texto de Manuel Caro

‘Tradición’, un cuento minero de Vicente García Oliva

“La oscuridad era total. Sentía en el aire las partículas de carbón que se nos introducían por la garganta, haciéndonos toser. Los lamentos de los heridos rompían el silencio. Todo era caos y desorden. Lo peor era que la salida se encontraba cegada por una enorme piedra que impedía el paso. Sólo nos quedaba esperar la muerte. Vi cómo los compañeros iban dejando de trabajar, convencidos ya de la inutilidad de su esfuerzo. Nadie podría derribarla. Y entonces recordé aquello que tantas veces mi madre me había contado de niño. Aquella historia que había pasado de unas generaciones a otras, siempre viva, siempre actual. E imitando al personaje de la historia, me situé delante de la enorme piedra que nos separaba de la salvación y dije a grandes voces: “¡Ábrete, sésamo!”. Y la puerta se abrió.”

‘Tradición’ es el título de este microcuento de Vicente García Oliva, el tercero de la serie que nos regala este autor gijonés para nuestro blog y que iniciamos con Aniversario, la divertida historia del androide modelo 365-XP, y Amor de alga, una atípica y tierna historia de amor que se desarrolla en el fondo de los mares.

Vicente García Oliva ha recibido numerosos premios, entre los que se encuentran el Premio CCEI de Literatura 2007 por Las aventuras de Inés Saldaña (eBook) o la Lista de Honor de la CCEI en 2004 por El barco de los locos (eBook), dos de los títulos que ha escrito para la editorial PEARSON junto a El cielo de los dinosaurios (eBook).

Nuestro autor también es conocido por su trabajo en la defensa del asturiano, como podéis leer en su blog Trabayu De Campu, que os recomendamos desde Pearson.

‘En la piscina’, un microcuento de Carmen Gómez Ojea

“Kel tiene cuatro años y a la salida del colegio va cada tarde a aprender a nadar en la piscina que hay cerca de su casa. Allí conoció a Eugenia, de la que se hizo muy amigo, aunque ella ya tiene seis años.

Eugenia sabe nadar sin manguitos y es la campeona de todo el grupo de niñas y niños que reciben clase de natación a la misma hora. Pero eso, aunque se llevan muy bien, a Kel le da mucha rabia, porque él tiene que usar los manguitos y querría no ponérselos y ser el primero nadando.

Así que, una de esas tardes en que iban a hacer una exhibición de juegos y bailes en el agua, se puso muy contento al ver que Eugenia no aparecía. La monitora explicó que estaba malita y que no vendría.

Qué suerte -pensó Kel-. Vaya suertudo que soy. Pues de ese modo podría lucirse y todo el mundo diría que era el mejor. Y, en efecto, fue como pensaba.

Pero sucedió que pasaban los días y Eugenia no volvía a la clase de natación, hasta que mamá le dijo con cara de pena que la niña de los grandes ojos verdes que era tan buena con él no volvería más, porque estaba malita.

¿Cuánto de malita? -quiso saber Kel-.

Mucho. Muy, muy malita -le contestó mamá más triste todavía-.

¿Y no va a ponerse buena?

Mamá dijo que no con la cabeza.

¿Y siempre va a estar metida en la cama sin poder nadar?

Algo así -musitó mamá-.

¿Entonces va estar siempre, siempre quieta?

Mamá lo abrazó muy fuerte y luego, sin soltarlo, le dijo al oído:

Se ha muerto.

Kel, con ojos agrandados por el susto, dijo aterrado:

Yo no quería que le pasara eso, de verdad. Yo sólo quería nadar como ella, no que se muriese. Me puse contento cuando no vino el día de la función en la piscina, para ser yo el mejor de todos, pero no quería que se pusiera malita y le pasara eso. No lo quería. De verdad, que no lo quería.

Luego se echó a llorar y llorar, y mamá volvió a abrazarlo. Y se tranquilizó, pero continuó llorando en silencio por Eugenia, hasta que pensó que, a lo mejor, el ángel de la guarda de las niñas y niños, del que le había hablado la abuela, la había llevado al mar, donde se había transformado en sirena y en aquel momento podía estar nadando tan feliz y tan fresca, y viviría allí, sin salir nunca del agua, que era lo que más le gustaba del mundo.

Y, aquella noche, Kel soñó que estaba en la playa, haciendo un castillo de arena en la orilla y, de repente, veía una ola enorme, en la que, como a caballo de un corcel, cabalgaba ella, Eugenia, que le sonreía, le mandaba un beso y luego desaparecía mar adentro. Todo sucedió muy rápido y no pudo ver si seguía teniendo piernas o una cola de sirena, pero eso le daba igual, porque estaba más que contenta, contentísima”.

‘En la piscina’ es el título de este microcuento de la serie ‘Las cosas de Kel’, de la autora Carmen Gómez Ojea, que se suma a la sección de microcuentos de nuestro blog de Mascapáginas, que iniciamos con Vicente García Oliva.

Gómez Ojea, que ha escrito los libros Pantaleón, en todo como un león (eBook) y El verano en que Iveta aprendió a bailar (eBook) para la editorial PEARSON, ha sido finalista del Premio Lazarillo, el galardón más antiguo de España en la Literatura Infantil y Juvenil.

Te presentamos a Vicente García Oliva, autor de ‘El cielo de los dinosaurios’, ‘El barco de los locos’ y otros libros

Esta semana empezamos la sección Acércate a nuestros autores porque queremos que conozcáis a nuestros escritores e ilustradores desde un punto de vista más cercano.

Y para estrenar la iniciativa, hoy te presentamos a Vicente García Oliva, autor de El cielo de los dinosaurios (eBook), Las aventuras de Inés Saldaña (eBook) y El barco de los locos (eBook) para la colección de Literatura Infantil y Juvenil de la editorial PEARSON.

1. Podría pasar horas…

Leyendo. De hecho me las paso.

2. Un ídolo de tu infancia.

Un delantero centro del Sporting que se llamaba Prendes. Creo que lo imitaba hasta en la forma de andar.

3. ¿Qué película te habría gustado vivir?

Me identifico mucho con el abogado de ‘Matar a un ruiseñor’, Atticus Finch, por su integridad y su valor moral.

4. Elige superpoderes.

Volar me da miedo. La superfuerza me parece un aburrimiento… El superpoder que más me gustaría tener sería la posibilidad de quitar las penas a la gente.

5. ¿Cuál es tu expresión más utilizada?

Una frase asturiana muy realista: “Ye lo que hay…”.

6. Un destino para perderse.

Una casina que tenemos en la aldea, desde la que se ve toda la rasa costera dela Mariña, y al fondo el mar. Es una maravilla.

7. No me cansaría de escuchar…

Yo sí me canso de escuchar. Me gusta la música variada según en qué momentos, no tengo ‘ídolos’, ni personales ni temáticos. Y nunca sería de los que van por la calle con el “pinganillo”.

8. Número favorito.

El 5, que siempre me quitaba el sueño cuando estaba estudiando.

9. ¿Qué te hace sonreír?

Muchas cosas. Creo que tengo bastante sentido del humor. No hay día en el que, en algún momento, no me ría con ganas. Con mi mujer, por ejemplo.

10. No soporto…

Sobre todo los ‘pecados’ sociales, más que los individuales: El que abusa de su autoridad. El que adula a los poderosos. El que busca a cualquier precio el ascenso. El que vive a espaldas del sufrimiento ajeno… Podría seguir.

11. No me resisto a…

Una buena siesta después de comer.

12. Un libro que no podemos dejar de leer.

Cada uno tiene que tener el suyo. El mío “La isla del Tesoro”, de Stevenson.

13. La vida es de color…

Malva. En Gijón hay una casa que llaman “La casa malva”, que es un centro de acogida para mujeres maltratadas, algunas con sus hijos. Es, pues, un color de esperanza para ellas.

14. Si pudiera reencarnarme, lo haría en…

En una perra pastora como la que tiene mi hija, que se llama Deva. De hecho le tengo escrito un libro que se llama ‘Deva y yo’. Creo que ella no lo sabe.

Pleno al 15: Algo que guardas como un tesoro.

El recuerdo de mi infancia. Mis padres. La casa en la que crecí. Mis hermanos. Mis juegos. Ya sabes, el paraíso perdido.

16 bits, la pregunta tecnológica: Ya no puedo vivir sin…

Mi portátil. Si Cervantes lo hubiera tenido habría escrito el Quijote en quince días.

Y para conocer todavía mejor a este genial escritor asturiano os recomendamos que no os perdáis su blog Trabayu De Campu. ¡Gracias Vicente!

Entrevista realizada por Manuel Caro

‘Amor de alga’, otro microcuento de Vicente García Oliva

“Se llamaba Clorofito, y era un alga verde. Su vida transcurría tranquila y monótona, entregada a sus rutinas diarias: pasar el tiempo con lo de la fotosíntesis, con el tema del Nitrógeno, que no era cosa fácil, producirlo, fijarlo… En fin, y con otras cosas que no son del caso. Hasta que un día apareció ella,la Rodofita, una guapísima alga roja que, al instante, produjo una gran conmoción en todas sus celulillas. Una especie de corriente eléctrica que recorrió todo su cuerpo y que enseguida supo que era amor. Después vinieron las Cianobacterias y eso les cambió la vida. Son felices, sí, pero tal y como están ahora las cosas en el mundo ¿qué futuro les espera?”.

‘Amor de alga’ es el título de este microcuento de Vicente García Oliva, el segundo de la serie que nos regala este autor gijonés para nuestro blog y que iniciamos hace unas semanas con ‘Aniversario’, la divertida historia del androide modelo 365-XP.

García Oliva ha recibido numerosos premios, entre los que se encuentran el Premio CCEI de Literatura 2007 por Las aventuras de Inés Saldaña (eBook) o la Lista de Honor de la CCEI en 2004 por El barco de los locos (eBook), dos de los títulos que ha escrito para la editorial PEARSON junto a El cielo de los dinosaurios (eBook).

Nuestro autor también es conocido por su trabajo en la defensa del asturiano, como podéis leer en su blog Trabayu De Campu, que os recomendamos desde PEARSON.

‘Aniversario’, un microcuento de Vicente García Oliva

“El androide modelo 365-XP entró en la cocina y se sentó en una de las blancas sillas que rodeaban la mesa. Llevaba en la tenacita superior derecha el diario ‘El País’. Se sirvió un vaso de zumo de naranja y abrió el periódico por las páginas de cultura. De pronto la puerta se abrió dando paso a la señora de la casa: “Estoy esperando por el desayuno” –dijo en tono desabrido y los brazos en jarra. El modelo 365-XP no levantó las válvulas visuales de la prensa: “Ya se lo dije ayer –respondió-. Hoy es el día del Orgullo Androide”. Y sorbió otro poco más de zumo.”

El autor de este microcuento titulado ‘Aniversario’ es Vicente García Oliva. Un gijonés que de niño soñaba con ser delantero centro del Sporting y viajar al polo Norte, pero que al hacerse mayor decidió inventar sus propios sueños. Por eso se hizo escritor.

Y no le ha ido mal porque ha recibido numerosos premios, entre los que se encuentran el Premio CCEI de Literatura 2007 por Las aventuras de Inés Saldaña (eBook) o la Lista de Honor de la CCEI en 2004 por El barco de los locos (eBook), dos de los títulos que ha escrito para la editorial PEARSON junto a El cielo de los dinosaurios (eBook).

Vicente también es conocido por su trabajo en la defensa del asturiano, como muestra en su blog Trabayu De Campu. Y es que nuestro autor es miembro de número de la Academia de la Llingua Asturiana y director de su colección “Lliteratura Xuvenil”.